27 de julio de 2011

Veranos en uniforme

La gente me dice que me echa de menos, y mi sonrisa desaparece cuando entiendo que no es a mí, sino a mis letras. Mi alter ego tiene más éxito que yo, ¡lo que me faltaba!, estoy perdida…

Pues bien, como algunos sabéis soy azafata de vuelo (el otro día una chica en la tele dijo “soy personal de vuelo”, ¿nos llamamos así ahora?), y en ocasiones me siento delante de un folio virtual a explicar el por qué de mi trabajo, el cómo de la soltería a los treinta y tantos, y el cuándo podemos tener una cita a ciegas (nunca se sabe…)

Queridos todos, sólo hay una razón por la que en estos días me he alejado un poco de vosotros: mi trabajo, sé que habéis echado de menos mi compañía, lo siento. Podría engañaros con estos deditos que tanto inventan, pero soy incapaz de traicionar a nuestra amistad, así que seré franca: es verano, y en verano el “personal de vuelo” está jodido (hay palabras que aunque sean mal sonantes, tienen su lugar asignado en cada párrafo, y con mal sonantes no me refiero a “personal de vuelo”, no). No diré que de repente tengo plumas, porque el chiste es muy fácil, y como diría mi lindo sobrinito, quiero que uséis la almendrita para pensar, no voy a darlo todo hecho; pero que me despierto sin saber dónde estoy es una realidad, y no por haber trasnochado, sino por haber paseado mi trolley por todos los aeropuertos posibles y por la recepción de distintos hoteles, para caer rendida en cualquier cama, despertando con el uniforme puesto… yo también quiero ser una indignada, where is my plaza?
 
La otra noche manteniendo una conversación con un lindo desconocido sin nombre y con mirada para recordar (¡toma frase!), me dijo que me cambiaba el trabajo, pero cobrando lo que él cobraba y trabajando lo que yo trabajaba. En aquél momento no me quedó otra que sonreír (asumo que no entendí muy bien la frase, thanks gin), pero el día después, cuando los gin-tonic en cuestión nadaban lejos de mi cabecita, recordé la frase y llegué a la conclusión a la que él llegó solito: cobro una mierda por no hacer nada… o al menos eso es lo que parece que se percibe desde el asiento desde el que nos sonríen los pasajeros desganados (llamémoslos clientes), suplicándonos una bolsa de cacahuetes gratis con resignación... ¡qué hoy día se cobra hasta por dar los buenos días!, ¿no hay nadie que lo entienda?

No hablaré de dinero, no lo hago con los allegados, no lo haré con los desconocidos; y tampoco voy a entrar en si trabajamos poco o mucho (¿con quién me comparo?). Pero si hay algo de lo que quiero hablar, es de por qué muchos me habéis echado de menos, a mí no, a mis letras (tanto monta, monta tanto), e intentando encontrar una razón que también me convenciera a mí, he llegado a la conclusión perfecta: es verano, trabajamos mucho, más de lo normal, las personas viajan más, y nosotros vamos con ellos. El resto del año puede ser diferente, pero ahora todo cambia, la gente quiere irse, se agolpan sin miedo a la manada, están acalorados, tienen sed, se enfadan, no se duchan, quieren llegar ¡ya!, y a la vuelta se enfadan porque tienen que regresar, no soportan a su familia y nos hacen partícipe de ello, algunas se creen las más guapas de la playa y se lo siguen creyendo on board adoptando una actitud de estrellita de Tele 5, los grupos de chicos que han conseguido ligarse a la guiri borracha suben creciditos, sintiéndose el dandy de moda por un instante, y se creen su papel hasta tomar tierra en destino (vuelta a su “yo” real)… somos testigos de todo… por favor abróchense  los cinturones, y cállense un poquito (ésas frases prohibidas y pensadas). Su retraso es el nuestro (y además los acumulamos, uno detrás de otro), y el aire acondicionado tampoco funciona para nosotros… pero claro, es nuestro trabajo y “debemos” asumir las broncas, he aquí una de las razones del uniforme: escudo protector…

El verano nos gusta a todos, a mí me encanta (¿debería decir me encantaba?), sobretodo por sus recuerdos: aquéllos días en los que nos metíamos toda la familia numerosa en un coche camino del apartamento y de los treinta días de vacaciones que nos esperaban… para pasar un otoño entero entristecidos por separarnos de aquél amor estival… cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Dicen. Lo corroboro, en este caso.

Ahora, desde hace más de una década, los veranos no son más que escapadas efímeras, ir y venir (gratis, sí, ¿y?), para disfrutar de algún día de Sol, playa, montaña, desconexión, tinto de verano… porque una vez enfundada en tu primer uniforme asumes que tus vacaciones ya no serán como tú quieras, que los fines de año no siempre te abrazarás a tu familia, y que ese concierto al que querías ir seguramente lo tendrás que ver gracias al video grabado por tus amigos… volar es una forma de vida, y como tal hay que asumir lo bueno y lo malo. Yo opto por disfrutar de lo menos malo, siempre hay alguien que te recuerda lo que no quieres oír…

No se me ocurre una anécdota vivida en estos días, sino muchas, así que lo dejo para mañana o pasado. Mientras tanto pensaré en la frase de aquél desconocido de linda mirada, y planearé un encuentro con fotocopia de la programación del mes y nómina en mano, puede que al menos una persona ajena a nuestro mundo nos entienda un poco mejor, o puede que acabe el verano con idilio que recordar en otoño… nunca se sabe, en esta vida de sorpresas todo es posible…

¿Y lo lindas que son las puestas de Sol desde aquí arriba?, me río yo de las puestas de Sol frente al mar… be positive my friend!

2 comentarios:

Portero de noche dijo...

23 AÑOS EN EL TUBO -COMO SOLEMOS DECIR LOS DEL GREMIO- HACIENDO EXACTAMENTE EL MISMO TRABAJO QUE TU Y DEL QUE ME BAJÉ CONTRA MI VOLUNTAD EN UN PAÍS AL QUE FUI DESTACADO VOLUNTARIO PORQUE SOLO PUEDE VISITARSE POR MOTIVOS DE TRABAJO A NO SER QUE SEAS MUSULMÁN. CON PERSISTENTE FRECUENCIA SUEÑO QUE VUELVO A VOLAR, QUE MI DESAPARECIDA COMPAÑÍA VUELVE A OPERAR PERO INDEFECTIBLEMENTE TERMINO DESPERTANDO Y AHORA SUEÑO DESPIERTO QUE VOLVERÉ A TENER UN TRABAJO BONITO AUNQUE TENGA QUE ASUMIR MOMENTOS TAN ESTRESANTES Y DESAGRADABLES COMO LOS QUE TU TAN BIEN CONOCES. VOLAR -PROFESIONALMENTE- TE GUSTA O NO TE GUSTA Y YO HACE MUCHOS AÑOS QUE SABÍA QUE LLORARÍA LÁGRIMAS DE SANGRE CUANDO LO TUVIERA QUE DEJAR.

Laura Riñón Sirera dijo...

Que afortunados los que trabajamos en este mundo y además lo disfrutamos... al menos lo tuviste, hay personas que sólo lo soñaron, y seguro que la época en la que lo disfrutaste fue de las mejores de tu vida... suerte, hagas lo que hagas...